Mario Daniel Ojeda Cuello estuvo en un tratamiento con psicólogos para aprovechar su desarrollo. Yomaira Grandett / EL TIEMPO – Se graduó el pasado viernes en la Universidad de Cartagena.

La primera que se dio cuenta de que el niño Mario Daniel Ojeda Cuello tenía algo especial que lo distinguía de los demás fue su profesora de inglés, Juanita Contreras,

docente del colegio Nuestra Señora de Lourdes de San Marcos (Sucre).La maestra habló con los padres de Mario Daniel, de 4 años en ese entonces, y les dijo que él aprendía muy rápido. Carolina Cuello, madre del menor y médica de profesión, buscó de inmediato ayuda profesional en Medellín.

 

“No me había dado cuenta de que el niño tenía unas cualidades diferentes porque es hijo único y no tenía punto de comparación”, afirma.

Con la ayuda de las psicólogas Ana María Briñón Vélez y Mónica Gutiérrez Anzola, se detectó que tenía un coeficiente intelectual alto y se inició en la capital antioqueña un tratamiento que hoy, después de que el joven recibiera su grado de ingeniero químico a los 17 años, aún no ha terminado. “La gente cree que esto es fácil, pero no; si no se hace un buen seguimiento y un tratamiento adecuado en su esquema de estudio, puede ser contraproducente”, explicó la mamá.

Con esta ayuda, el niño hizo primaria en dos años y medio; y bachillerato, en otros tres años y medio, en el colegio de su pueblo natal, San Marcos. A los 11 años, empezó sus estudios universitarios en la Universidad de Cartagena. Dice que escogió la ingeniería química porque las mejores notas siempre las obtuvo en química y física y porque fue una de las carreras que le aconsejaron en la psicoorientación.

Al final sólo se graduaron 14 de los 45 alumnos que empezaron. En todos sus estudios, Mario David, que tuvo promedio de 4,0, sólo perdió una materia. Fue Transferencia de Masas, en séptimo semestre, pero la habilitó.

El grado lo recibió el pasado viernes y ese mismo día recibió la noticia de su vinculación al Departamento de Química Ambiental y Computacional en el Departamento de Investigaciones que dirige el científico Jesús Oliveros.

La única queja de los padres de Mario Daniel es contra el sistema educativo de Colombia, que no permitió que su hijo hiciera las prácticas empresariales en ninguna empresa por razones de su edad.

“Ninguna empresa lo aceptó, pero esa es una falla del sistema educativo, que no ha reglamentado los casos como este. Quizá esto sirva para que se pellizquen”, asevera la mamá.

Tampoco el joven ha podido matricularse para una maestría, porque exigen que sea mayor de edad, que tenga experiencia laboral y una producción científica.

JUAN CARLOS DÍAZ M.

Corresponsal de EL TIEMPO

Cartagena

Tomado del tiempo.com- 6 de agosto del 2.012