Una propuesta dirigida a papás que tienen tiempo, a educadores, a madres comunitarias y a las abuelas que pasan la tarde con sus nietos.

No hay nada mejor que escuchar una historia, un cuento, un suceso o una anécdota de parte de papás, abuelos o maestros. Son relatos que se comprenden y se quedan con uno para to-da la vida o ¿quiénes de ustedes, adultos, se ha olvidado de Caperucita Roja, Blanca Nieves y los siete enanitos,

la Bella Durmiente o El Gigante Egoísta? Porque los escu-chó contar en una noche de invierno, en el regazo de la abuela o sacada la cabeza por el agujero de la misma ruana que tenía puesta la mamá o a la profesora, que hacía matices de voz y se metía en cada personaje para hacernos vivir la historia. Esto era emocionante.

 

Hoy en día, con el corre-corre de mamá y papá, y con las distancias a que viven los abuelos, esas costumbres han cambiado; más aún, los niños tienen en su cuarto la colección de videos que les permiten acceder a cuanto cuento es posible comprar. Es por esto que los profe-sores deben acudir a muchas estrategias para que el gusto por la lectura de cuentos no sea algo que se hace a solas, dentro del cuarto de dormir, sino en el aula de clase con todos compartiendo y haciendo de esta acti-vidad una de las más recreativas y amenas.

 

Para tal fin pongamos en práctica algunas de las muchas recomendaciones que existen:

Lecturas en voz alta para desarrollar la capacidad de escucha y lograr mayor concentración.

Contar historias o sucesos del  diario vivir.

Re-crear cuentos. Hacer de cada cuento un nuevo cuento, en el cual los personajes se revuelvan unos con otros y resulte un nuevo cuento.

Polifonías ¿Por qué no hacer que el lobo de Cape-rucita Roja se encuentre con el Gato con Botas y éste a su vez se meta en la casa de la Pobre Viejecita y se multipliquen las voces de muchos personajes de la Literatura infantil?

 

Publicidad para despertar la creatividad en los niños nada mejor que montar una publicidad alrededor de un cuento y así promocionarlo o diseñar una carátula para lograr venderlo.

Cartas para enviarle al personaje que le haya llamado la atención, bien sea para decirle sus cualidades, lla-marle la atención sobre sus defectos o contarle sobre su propia vida. Es posible que el príncipe se convierta en un seguro confesor.

Los móviles creados para adornar su cuarto o su sa-lón de clase, en los que vayan todos los personajes del cuento que más les guste.

Obras de teatro en las cuales desarrolle sus habilida-des de expresión y de perder el miedo ante los demás.

Manualidades. Elaborar los vestidos en papel, tela o envolturas, de los personajes de los cuentos, o pintar cuadros de los parajes del cuento.

Juegos de palabras en sopas de letras, crucigramas, acertijos, coplas o mini diccionarios con los títulos, personajes, lugares y acciones de los personajes.

Elaboración de afiches con cada uno de los diferen-tes cuentos que también sirven para decorar su cuarto o su salón de clase.

Biografías que se pueden inventar y escribir con los protagonistas de los cuentos.

Canciones y coplas para desarrollar su expresión es-crita y su capacidad de escucha.

Mientras más se juega con los textos, hay más chance de que éstos echen raíces, que los motive en la era de las distracciones y que les sirva como tema de reflexión para mejorar cada día.

Las Entrevistas. Preparar una entrevista con el autor con el fin de que si no es posible acceder a él, el niño averigüe la vida, obras y modo de vivir del autor de su cuento preferido.

Los Diarios. Escribir una página de un diario, para simular que es uno de los personajes.

Para terminar es preciso que pensemos que un niño no acepta aburrirse y que los libros, para leer, no se con-vierten en una carga, ni en una obligación. Por el con-trario, que la lectura sea un placer, un motivo para re-crear y compartir.

 

Esp. MÓNICA ORTEGA

Docente Escuela Normal Superior de Pasto

“Para traer a los niños al gusto de la palabra, pretendo que en principio debo regalarles una historia” .

Pennac