La vida de Juan Carlos como hijo y hermano siempre se vio rodeada por la dificultad y los momentos poco gratos. Arredondo que creció solo al lado de su madre, en el año 2015 conoció la noticia del padecimiento de cáncer en ella. Ante la imposibilidad de la madre para levantarse de la cama en el sufrimiento de la enfermedad, Juan Carlos Arredondo fue el que tomó las riendas y responsabilidades de su hogar y se puso a trabajar para poder sacar a su familia adelante.

El tratamiento con quimioterapia me generaba mucho dolor y me creaba imposibilidad hasta para vestirme, cuenta la madre. En ese momento de la vida, fue Juan el que se levantaba a las 4 de la mañana para poder dejar preparando almuerzo, darme de comer y poder llegar a sus estudios de manera puntual”.

Aun así, las responsabilidades académicas de Arredondo eran varias y con las nuevas tareas del cuidado de la madre y la necesidad de seguir trabajando para sostener a su familia, empezó a fallar con algunas de sus tareas en lo académico.

Docentes de la Escuela Normal Superior de Pasto, le llamaron para conocer que estaba aconteciendo con el estudiante, que siempre era muy disciplinado. Fue allí donde conocieron, que además de un excelente estudiante, Juan Carlos Arredondo, era un gran ser humano, que ante la dificultad en su hogar, tomo las responsabilidades laborales y familiares, que solo un adulto en su lugar podría afrontar.

Para Juan y su madre fueron épocas duras. Juan Carlos se levantaba todos los días a las 4 de la mañana, estudiaba y llegaba al medio día a dejar su morral de estudio, para tomar el de productos para aseo de vehículos e ir a las calles a trabajar en la única y loable labor que por años, desarrolló su madre para sacarlos a él y a su hermana adelante: ventas ambulantes. También fueron épocas oscuras para una madre que imposibilitada en los dolores de una enfermedad que quería arrebatar su existencia, tenía que ver como su hijo, asumía el rol de un padre de familia, alternando sus funciones con las de un adolecente escolar, que aún era

Juan en su optimismo plausible, comenta como aun alterna sus ventas ambulantes con su labor de escolar, que nunca abandonó este trabajo, porque como él dice, “nada es más importante que el estudio, pues así, las situaciones difíciles son temporales, si estudias y trabajas duro por tus sueños, algún día los alcanzarás.”

Desde el año 2004, Juan tuvo que vivir la desaparición de su padre que un día salió de casa para nunca más regresar. Respecto a la búsqueda incansable desarrollada por la madre en ese momento, por hospitales, fiscalía y todo lugar en donde pudiera hallar alguna información sobre su compañero, María del Carmen Castillo asumió que su esposo había abandonado a su familia de forma voluntaria, pues su cedula de ciudadanía en registradora Nacional, siempre apareció como activa. Tampoco encontró cuerpos en medicina legal o algún dato en hospitales que le hicieran pensar que algo trágico hubiese ocurrido con el padre de sus hijos.

Pero sería grande la sorpresa, cuando el día 10 de octubre de 2017, María del Carmen Castillo se enteraría que su esposo y compañero, en realidad nunca la abandono. Más bien fue víctima de un asalto en donde le propiciaron una puñalada que le opacaría la vida y la paz de su familia.

Esta noticia se conoció gracias a que la hermana de Juan Carlos tenía que viajar a la República del Ecuador y por ello necesitaba un permiso autorizado por el padre. María del Carmen recorrió de nuevo todas las instituciones que se requerían en búsqueda de aquel permiso.

Grande seria la sorpresa de la madre de Arredondo al enterarse en el CTI, que con la reciente sistematización de la entidad, su esposo aparecía como fallecido, precisamente el día 4 de mayo del 2004, fecha en la que desapareció.

Para María del Carmen, la noticia fue trágica y dolorosa, pero hoy, Juan recuerda que aún más complejo fue crecer sin una figura paterna, mirar a los compañeros que tenían su familia y los acompañaban. Aun así, Juan reconoce que si tuviera la opción de cambiar algo en su vida no cambiaría ninguna cosa porque: “Si te quieres superarte tienes que pasar todas las situaciones difíciles”

Su vida como estudiante…

Juan Carlos Arredondo llego siendo un niño a estudiar preescolar en la Escuela Normal Superior de Pasto y desde entonces siempre estuvo en el primer puesto, en los primeros lugares de reconocimiento. De esta forma cuando no había gratuidad, ganaba las becas para estudiar en la Institución Educativa. Su madre recuerda con particular orgullo como solo canceló el año de preescolar.

Gracias a la Escuela Normal, porque lo entregué siendo un niño y hoy en día sale siendo un hombre, lo formaron no solo en lo académico, sino como persona: le inculcaron valores, ahora mismo es un hombre a carta cabal. Gracias a esa educación Juan es hoy lo que es”. María del Carmen Castillo

La madre también recuerda como la docente de segundo de primaria y tantos otros maestros que acompañaron la formación de su hijo, siempre vieron en él habilidades y valores para ser un excelente profesional, enmarcado en la disciplina que evidencio durante toda su vida.

En las pruebas Saber 11, logró un excelente puntaje, que posiblemente le permitiría ingresar becado a una reconocida Universidad en Colombia. Su deseo era estudiar Medicina en la Universidad de los Andes.

El 30 de octubre del 2,018, Juan Carlos esperaba pacientemente la respuesta de ese sí, que le permitiría ingresar a la educación Universitaria, pero en los resultados publicados en la página de la Universidad de los Andes, su nombre no aparecía por ningún lado entre los admitidos, por lo que Juan tuvo que irse a la cama con un sentimiento amargo de frustración.

Pero otra seria la historia el día 31 de octubre, cuando recibiría un correo desde la misma Universidad aceptando que ahora él era un estudiante más de este prestigioso centro de formación universitaria.

La materialización de este reconocimiento académico, es un sueño cumplido, porque para Juan Carlos, su meta era estudiar medicina y convertirse en un gran médico. “Esto hace parte de una construcción de varios años esforzándose” manifiesta María del Carmen Castillo, Madre de Juan Carlos Arredondo

Como madre me siento muy alagada, de ver las cartas sentidas y de admiración que le enviaron a Juan, como miembro de la Universidad de los Andes, francamente me siento orgullosa”

Juan Carlos Arredondo se ganó la beca de generación E, en el campo de excelencia y con esta posibilidad, estudiara en la Universidad de los Andes con una beca del Ministerio de Educación, que cancela el 100% de la matrícula y le brinda un apoyo semestral. Adicional, Arredondo tiene una ayuda por parte de la Universidad en alimentación y trasporte. En esta nueva etapa de su vida, espera en pocos años materializar su carrera de Medicina.

María del Carmen, manifiesta: “a los hijos no les debe dar todo, porque a veces los niños que todo lo poseen no valoran. Juan creció con muchas carencias, pero eso lo ayudó. A veces cuando no tienes las cosas, tratas de salir adelante y conseguir a título propio”.

Finalmente queda la enseñanza de una madre, que pese a las dificultades hizo todo lo que pudo por su hijo: todo lo que se propuso logró cumplirlo: “la limitación no está en la escases económica, en el contexto donde estas o al que perteneces: está en la mente. A los que tiene sueños que luchen por ellos. Y que antes de graduarse tener títulos o cosas materiales hay que ser personas. Porque si usted es buena persona todas las puertas en la vida se abren”.

Y de Juan Carlos Arredondo Castillo, ahora estudiante de Medicina de la Universidad de los Andes, aconseja a los jóvenes y señoritas normalistas: “no teman a soñar alto, a ponerse metas que se miran imposibles…. Porque no nos debemos dejar limitar por ninguna situación, solo soñar y ser mejores cada día”.

 

Por: Claudia Coral – Sistema Tecnológico

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