Con actividades educativas, culturales y sociales, egresados de 1968, se reencontraron en su querida Escuela Normal para celebrar sus primeros cincuenta años de ser proclamados bachilleres de tan benemérita Institución: Escuela Normal de Occidente.

Fueron 23 egresados quienes se dieron cita en la Institución, iniciando la jornada de reencuentro con una celebración eucarística. Posteriormente se desplazaron a la gruta de la Virgen de Fátima para depositar una ofrenda floral y agradecer por toda la compañía brindada en su estancia como estudiantes de la Escuela Normal. Acto seguido descubrieron una placa conmemorativa y de agradecimiento a la Institución.

Capítulo especial merece el encuentro que tuvieron con estudiantes del Programa de Formación Complementaria. En este acto, lleno de sensibilidad hacia la labor del maestro, se narraron anécdotas, historias y planteamientos sobre las dos épocas en la formación de maestros. Fueron pequeñas conferencias que brindaron los egresados de 1.968, con la participación activa de los maestros en formación.

En la tarde tuvieron un momento social, en el cual el brindis lo realizó un egresado Ilustre que tiene nuestra Institución, el Dr. Nelson Jairo Dávila, Maestro Normalista, Economista, Filósofo, Tecnólogo en Producción Agropecuaria, Magíster en Administración Educativa, empresario y Director de la Revista ESTAFETA. Por la importancia del mensaje brindado, sus palabras las transcribimos a continuación.

Encontrarnos, volver a saludarnos, estar juntos después de medio siglo, es motivo de alegría.

Gracias a los amigos que prendieron la chispa del encuentro, quienes promocionaron la idea: Héctor Hugo Castillo, Alberto Bilbao, Rafael Montilla, Edgar Oswaldo Flórez, Miguel Angulo, Víctor Lucero, Miguel Morillo. Reconocemos y valoramos la iniciativa de estos destacados compañeros.

La convocatoria tuvo eco porque en nosotros sigue intacto el cariño por la Escuela Normal, late en nuestros corazones el amor por esta institución, símbolo de pedagogía, que forma a la niñez y la juventud y extiende su gloria a través de los tiempos.

Somos normalistas, porque la Normal marcó nuestro espíritu con algo así como un sacramento que imprime carácter.

“Gloria, gloria Normal de occidente,
sacro templo de ciencia,
sacro templo de ciencia y honor”.

Gracias a Dios que nos da la oportunidad de encontrarnos, de saludarnos, de ver en los ojos del compañero el sentimiento de amistad sincera y en su sonrisa el recuerdo guardado de una pilatuna que cometimos evadiendo la mirada del profesor de disciplina. En la Normal, el alma se hace sentimiento de gratitud y amor, se hace recuerdo. La vida está hecha de encuentros y despedidas.

Estamos alegres de encontrarnos con nuestros profesores que nos formaron como personas, como cumplidos caballeros y como verdaderos maestros.

Gracias profesores, maestros de maestros; para ustedes nuestro reconocimiento y gratitud. Ustedes pusieron la diferencia en nuestras vidas.

“Salve maestro, salve
sereno paladín de la concordia
que cantas enseñando al que no sabe
la obra más bella de misericordia”.

Está con nosotros Albita María, (permítame llamarla así) conserva la altivez y la mirada cariñosa con la que nos despidió el día de los grados en el teatro Maridiaz. Usted fue nuestra profesora querida y recordada consejera.

El profesor Enrique Olmedo Caicedo, matemático. Dueño de una clara metodología que permitía a los avezados dilucidar los secretos del álgebra, los otros, nos consolábamos sabiendo que “las matemáticas son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el universo”, (frase de Galileo Galilei).

El profesor Caicedo era amigable, con sutileza nos animaba cuando reprobábamos el examen, y es que según Francis Bacón “la historia hace ilustrado al hombre, la poesía lo hace ingenioso y las matemáticas lo hace sutil”.

Sabíamos que teníamos un profesor inteligente; sus capacidades lo llevaron a Estados Unidos donde obtuvo título de postgrado en esta materia.

Profesor Emilio Burgos López, psicología y sociología fueron las asignaturas a su cargo; estudiamos las teorías de Auguste Comte, Max Weber, Emile Durkheim; con su lenguaje coloquial explicaba y preguntaba: entendieron? Si la respuesta era afirmativa, con gesto jocoso decía que superó sus expectativas porque él no había entendido.

Gracias profesor Burgos López por sus enseñanzas y consejos. El profesor Alfonso Romero Chamorro fue nuestro director de grupo, grado sexto (once ahora), reconocido pedagogo y aquilatado docente. Con su aspecto adusto, pero siempre atento a brindar el apoyo personal o profesional a quien lo requiriera. Cumplidor como el que más, estudioso y dedicado por entero a sus estudiantes. Conservo mi libreta de calificaciones, diligenciada con pulcritud y esmero como eran las características del profesor Romero; con observaciones y recomendaciones, siempre con un halo de motivación para que el estudiante avance.

Alfonso Romero tiene el talante del verdadero maestro, del profesional a imitar; así me lo dijo en una ocasión el compañero Wilfredo Filiberto. La pedagogía es la ciencia que cada día se renueva, en la Escuela Normal este principio es sabido desde siempre:“El profesor tradicional, relata; el buen profesor, explica; el gran profesor, demuestra; pero el maestro, inspira”. Ustedes nos inspiraron en nuestra carrera docente, por eso los llamamos maestros.

Hoy volvemos a la Normal, nuestra casa, de donde nunca nos fuimos porque aquí se quedaron nuestros sentimientos, volvimos a buscar el eco de nuestras voces, de nuestras risas y recuerdos de alguna pesadumbre. Regresamos con el amor, con el recuerdo y con las esperanzas del día de
la partida. La Normal, esa madre nutricia que nos formó en el espíritu deresponsabilidad y estudio, al que decía debemos consagrarnos:

“Estudia, es puerta de luz un libro abierto
entra por ella niño y de seguro
que para ti será en el futuro
Dios más visible, su poder más cierto.”

Es preciso recordar a nuestros compañeros que partieron para siempre, dejando gratos recuerdos de momentos compartidos, cuando fuimos como hermanos. Ellos se adelantaron en el camino; hoy, no los
consideremos fallecidos, solamente les pondremos falta por su ausencia.

En su escudo, la Normal tiene el lema “Educación y progreso”, escudo forjado hace más de cien años; hoy, los estudiosos de la ONU, dicen que la educación es el principal factor de desarrollo de los pueblos; es decir, la normal en su espíritu se adelantó un siglo en este pensamiento.

Recordamos a don Carlos Martínez Madroñero; maestro, historiador, poeta; figura cimera de la cultura de Nariño, el rector acucioso, siempre solícito en el trato con los estudiantes; en sus clases reservaba un momento para darnos consejos, sabios consejos para la vida.

Nos decía este razonamiento figurado. “usted está con un pie en el estribo y con el otro en una cáscara de mango”; con esta expresión advertía del peligro de perder el año, cuando no éramos juiciosos, o cuando cometíamos una falta que ameritaba matrícula condicional. Tiempos idos,
pero no olvidados.

Hermosa profesión la de Maestro, compartir la vida con niños y jóvenes; educando, formando, construyendo saberes, es una forma de alcanzar la inmortalidad. El maestro tiene ese invisible poder de sembrar semillas que germinan y dan frutos que hacen una mejor sociedad, con más ciencia, innovación, más tecnología, pero fundamentalmente una sociedad más humana, donde se escuche la voz de Dios, donde haya justicia y paz.

Cuando uno ejerce la docencia permanece joven, yo empecé a envejecer no cuando llegaron mis nietos sino después de mi retiro. Hoy miramos como nuestra Escuela Normal Superior se engrandece, de la mano del señor Rector Magister José Coral Asaín y su equipo de docentes, sigue haciendo historia, esta benemérita institución por su desempeño directivo, administrativo, docente y proyección social ha obtenido importantes reconocimientos del Ministerio de Educación Nacional, que la considera una de las más importantes del país. Larga vida y gloria para la Escuela Normal; mientras exista esta Institución, Colombia tendrá excelentes educadores.

Este encuentro, compañeros, quedará en nuestros corazones. Fue un momento maravilloso. Para este evento nos pusimos el vestido del domingo, como corresponde a una gala de esta altura que concentra cincuenta años de amistad y cariño con los más gratos recuerdos. Esta es nuestra historia, hemos hecho historia con errores y aciertos. Por nuestro encuentro, por la Escuela Normal, brindemos ¡salud!

Exalumnos Normalistas
Promoción 1968
Bodas de Oro (1968 – 2018)

EDUARDO ALIRIO ANDRADE MEJIA
MIGUEL LUCIANO ANGULO ESTUPIÑAN
ENERIO ARTURO DELGADO
ANTONIO RAFAEL AYALA JOJOA
JORGE EFRAIN BENAVIDES HERNANDEZ
ALBERTO RAMIRO BILBAO BRAVO
JOSE BOLIVAR BOLAÑOS MORILLO✞
FRANCISCO LEON BRAVO CHAMORRO
ROGER HERNAN BURBANO BASANTE
LEONARDO ANTONIO BURBANO VALDEZ
TEODULO ALFONSO CAMACHO CAICEDO
ALVARO MARINO CAJAS BERMEO
JAIME ALBERTO CAJAS PALOMINO
HECTOR HUGO CASTILLO RIVERA
ELY ANSELMO CORAL GARCIA✞
LUIS VICENTE CHILITO GARCIA✞
NELSON JAIRO DAVILA FIGUEROA
LEON FELIPE DIAZ ROJAS
SILVIO GERARDO ENRIQUEZ PORTILLA
OLIVARDO ANTONIO ESCOBAR PEREZ
JULIO OMAR ALIRIO FAINI DIAZ
CORNELIO SOFONIAS FAJARDO BURBANO
EDGAR OSWALDO FLOREZ NARVAEZ
HUGO HERNAN GALEANO REALPE
ELEAZAR GUERRERO CHAMORRO
JOSE ALFREDO GUERRERO
RODULFO GUEVARA RIVAS
SEGUNDO TEODULO INAGAN YANDUN✞
NESTOR MANUEL IZQUIERDO CAICEDO
ALVARO ANIBAL LANDAZURY BASTIDAS
GUILLERMO ALFONSO LOPEZ POLO
SEGUNDO EDUARDO LOZANO CILIMA✞
BALDOMERO LUCERO BURGOS✞
VICTOR MARIA LUCERO REVELO
OMAR RAUL MARTINEZ GUERRAGERARDO ALIRIO MENESES MENESES
RAFAEL HERIBERTO MONTILLA CAICEDO
MIGUEL ANTONIO MORILLO VIVAS
JOSE CLAUDIO MUÑOZ ANDRADE
EDGAR EDUARDO ORTIZ BENAVIDES
FILIBERTO WILFREDO ORTIZ NARVAEZ
JORGE LUIS PEREZ BURBANO
CARLOS ANSELMO PINEDA ESCOBAR✞
MILLER PUPIALES GOMEZ✞
JORGE ANTONIO QUIROZ CORAL
ALVARO TARCISIO REVELO PEÑA
JORGE AURELIO RODRIGUEZ BENAVIDES
JAVIER RODRIGUEZ VIVEROS✞
HERNAN ROSERO BURBANO✞
LUIS ALFREDO ROSERO VELASQUEZ✞
SALOMON EUSEBIO TORO ORTIZ✞

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